viernes, 11 de junio de 2010

Caja de sorpresas

Desperté y estaba a mi lado. Abrí mis ojos y vi los de ella que seguramente llevaban largo rato abiertos, a veces mirándome. No hay imagen que me parezca más hermosa que esa, la de sus ojos fijos en mí, la de su sonrisa esbozada en esa boca que me vuelve loca, en esos labios que son mi perdición. Y no hay sensación más linda que la de su cuerpo desnudo junto al mío, su calor abrigándome, no necesito más que eso para ser feliz. Ella es todo y está en todo lo que me rodea. Cambió mi vida aunque a veces no se de cuenta de (o yo no sepa cómo expresarle) la importancia que tiene en mí. A veces creo que las palabras no son suficientes para decirle lo que genera, lo que es en mi vida, pero palabras son todo lo que tengo, todo lo que puedo darle, y siento que es insuficiente. Produce mucha impotencia intentar en vano encontrar la forma de dárselo a entender, tener que reducir un sentimiento tan grande a dos palabras tan pequeñas: “te amo”. Y todo el significado entra en esos "te amo" a presión, como en una caja de sorpresas, y espero que al escuchar esas palabras simples de decir pero tan complejas de entender, todo ese contenido se libere y le llegue con la magnitud con la que los encierro. Ojalá existiera la forma de que lea mis pensamientos, o mejor, mis sentimientos. Pero por ahora no queda otra que conformarse con las cajitas de sorpresas...


Te amo recién entregado a su dueño (la imagen es sólo a modo ilustrativo, el producto original difiere mucho del aquí representado).

jueves, 20 de mayo de 2010

Buenas noches, soy del tercer mundo, de que manera desea pisotearme?

Al menos cinco minutos tuvieron que pasar antes que pudiera levantarme de mi escritorio… No quería que mis compañeros me vieran llorar… Ni bien me sentí un poco más segura levante mis cosas, saludé rápidamente y me fui. Al llegar a la parada de colectivos volvió el llanto, me fue imposible contener más tiempo las lágrimas.
Trabajo para una empresa que no es argentina, haciendo cálculos de manera grosera: atiendo en promedio unas 30 llamadas por día, lo que a fin de mes hacen unas 780 llamadas. En 6 meses que llevo en esa empresa debo haber atendido, supongamos, alrededor de 4mil llamadas y de esas 4mil llamadas hay dos que no voy a olvidar: una en la que quedé temblando y la otra la de esta noche, en la que además de temblar terminé llorando.
Hay gente que sumida en su paranoia del “mundo contra mi” se olvida de que en la tierra existe alguien más aparte de ellos y su ego, de que las personas con quienes interactúan, por más que sea por teléfono, son eso: PERSONAS. Y entonces te gritan, te maltratan, te menosprecian recurriendo a aquello que puedan notar diferente, en este caso en particular: el acento “sudaca” (no recuerdo exactamente la expresión que utilizó esta PROFESIONAL, porque por algún extraño motivo que aún no comprendo se encargó de dejarme bien en claro todo el tiempo que lo era, sonó a algo así como “país de morondanga”, pero un país de morondanga que ni sabe cual es porque por no tener tonada porteña no fue capaz de darse cuenta de que soy argentina). Esta señora pretendía que escuchase sus insultos todo el tiempo que quisiera, porque, cito textualmente lo que me dijo: “yo te pago el sueldo”. No pude aclararle que me paga la compañía para la cual trabajo y para resolver incidencias, no para escuchar insultos y gritos durante 20 minutos. Por un segundo se cruzó por mi cabeza informarle que no tengo una bola mágica para adivinar lo que le pasa, y que si quiere que le resuelva un problema primero tengo que saber qué demonios lo ocasiona, pero no pude hacerlo porque no dejaba de hablar y gritar, hasta que tras casi 20 minutos de llamada me cansé y le levanté la voz pidiéndole que deje de maltratarme, y me gritó aún más y finalmente, y muy afortunadamente, terminó cortando la llamada. En estos casos en que el cliente nos maltrata podemos finalizar la llamada nosotros porque no tiene sentido perder tiempo con alguien que no quiere una solución si no solo insultar, pero aún soy demasiado boluda y pienso que incluso en estos casos puedo ayudar… Se que lo dije antes cuando atendí a aquel otro cliente que me trató textualmente de “incompetente” y “cabrona”, además de puta y no recuerdo que más por haberle indicado que el fallo era "x" y no "y" como él suponía, pero es la ultima vez que soporto un maltrato así…
Es un post poco interesante, es una mierda de post y más teniendo en cuenta que no son comunes los clientes que te maltratan, pero terminé realmente mal y necesitaba descargarlo…

sábado, 9 de enero de 2010

Cuestiones de luminiscencia

Salgo de trabajar y apurada cruzo la avenida, el colectivo no debería demorar en llegar y no quiero perderlo, ella me espera en casa. Hace días que no la veo y el solo hecho de pensar en que debe estar tirada en mi cama me hace desear estar ya mismo en ese lugar. Llega el colectivo, subo, me siento y me pongo a esperar que todas las bocas con patas terminen de apretujarse hasta que el chofer diga “no va más!” y arranque. Me pego a la ventanilla intentando evitar los roces, me molesta el contacto físico con los desconocidos. Cuando era chica tenía la convicción de que mientras alguien me tocaba me podía leer la mente, así que intentaba evitar el contacto cuando iba sentada en algún vehículo. Desde el principio con ella fue diferente: no me molestó ni me molesta que me lea la mente con solo ver la expresión de mi rostro, no me molesta que me adivine mis timideces con solo ver mi mirada, no necesito un sombrerito de aluminio para evitar que lea lo que pienso porque no tengo nada que ocultarle. Y ella me espera y mi viaje se hace eterno. Y esos gritos y esas risas me aturden, solo quiero escuchar el murmullo de su voz diciéndome “hola amor” y sus labios cálidos contra los míos. Cuando la mitad del recorrido está hecho empiezo a impacientarme. ¿Tendrá puesto su piyama blanco? Se me viene a la mente su imagen: ella recostada semidesnuda en mi cama, con sus manos entrelazadas tras su nuca y esa sonrisa que me vuelve loca… y el tiempo parece pasar mas lento.
Llega el momento de bajarme, por suerte ya no queda tanta gente en el bondi, no tengo que esquivar a nadie ni tampoco que pedir permiso. Y me apresuro, me impaciento aún más, bajo y apuro el paso para llegar a donde está esperándome. Entro al edificio, tomo el ascensor, abro la puerta y mi departamento parece estar iluminado... no necesito encender ninguna otra luz, cuando estoy con ella todo es muy claro.

lunes, 27 de abril de 2009

Se divisa tierra desde el carajo

Después de mucho navegar, pensando acerca de lo difícil que es encontrar tierra firme y casi empezando a creer que hallarla es un milagro, avisté la costa. No sé si yo conquisté antes esa tierra o si ella conquistó primero a mi barco, no sé si quien se movía era yo en su búsqueda o si en realidad permanecía en un punto fijo mientras el mundo giraba debajo, acercándola cada vez más… Lo cierto es que dejé el profundo y vacío mar atrás, he anclado y ya mis pies abandonaron la cubierta para recorrer este continente al cual he arribado y que aparentemente tiene demasiados tesoros invaluables esparcidos por todos lados. No traigo espejitos para cambiar por riquezas, espero no irme tampoco con espejitos en la mano…

jueves, 5 de marzo de 2009

Caos

La mente hinchada, las pupilas dilatadas, los sentidos alterados. Un cuerpo que se agita entre sábanas no tan desordenadas como las almas que sobre ellas se abrazan. Las ideas se mezclan con el humo, la música con las palabras de fondo y los verdaderos significados de las miradas con el que cada una prefiere darles. Caos: el encuentro, el desencuentro, los papeles en el piso, ropa sobre la mesa, los pasos inseguros hacia aquella puerta cerrada que comienza a abrirse en la imaginación y que esconde detrás, como toda puerta, una entropía que acecha impaciente. Más entropía en la entropía, más letras flotando sobre el piso, posiblemente una entropía que lucha contra otra, la doble negación que resulta en una afirmación, o tal vez sólo una segunda entropía en reemplazo de la anterior, no tan distinta: más caos y humo espeso difuminando las cosas.
Las palabras se pierden para volver más tarde junto a algunos minutos de cordura, ideas hilvanadas en la incongruencia de esa montaña rusa que termina en su boca, túnel en el que los ojos no sirven de nada, silencios cortados por risas y corazones agitados que culminan en risas agitadas y corazones cortados...
Más de lo mismo, sólo vastas aguas azules… no se divisa tierra desde el carajo.

viernes, 23 de enero de 2009

Enero

Un suave viento susurra en mi mente letras sueltas que alguna vez formaron palabras que ya no recuerdo. Y en esta noche particular de enero, la única y última, la lluvia se mezcla con las gotas saladas que esas palabras, perdidas entre los pliegues de otras sábanas, produjeron por primera vez al momento de quebrarse para siempre en un alfabeto carente del significado mágico que para mi tuvieron.
Probablemente sea la época del mes, probablemente sea enero completo, posiblemente sea sólo un recuerdo que permanecerá siempre en este punto del calendario por más que su significado vaya cambiando con el tiempo. Hoy extraño sin extrañar, de una forma diferente a la que lo hice en el último enero y de una forma diferente a la que lo haré en el próximo, si es que mis oídos son entonces aún capaces de oír el débil murmullo del viento.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Es difícil ser hormiga en un mundo repleto de pies gigantes.

Es difícil ser hormiga en un mundo repleto de pies gigantes. Juntar ramitas no es una tarea fácil teniendo en cuenta que para ello hay que atravesar ese enorme patio lleno de peligros. A veces el miedo no me deja moverme del hormiguero, pero no queda otra, así que junto coraje e intentando disimular mis temores salgo por la callecita que mis compañeras marcaron y voy a buscar algo para traer a casa. Y me voy temblando entre los yuyos, mirando a cada instante hacia arriba por temor a morir aplastada bajo las suelas de un zapato. Mi abuela murió así, o eso pensamos, porque nunca encontraron el cadáver. Hay muchas muertes trágicas en el mundo de las hormigas, mis bisabuelos murieron en una inundación, durante una tarde calurosa: parece que alguien a quien alguna vez mordimos tomó venganza metiendo agua con vinagre en el hormiguero y entre las muchas víctimas estuvieron ellos, que no sabían nadar. Bah, mi bisabuelo si sabía, pero en un intento desesperado por salvar a mi bisabuela, terminó pereciendo también. Y el hijo de la vecina, una hormiguita muy buena y trabajadora que mamá quería como pareja para mi, terminó condenado a pena de muerte sin juicio previo por haber picado a un humano: PLAF!, se ejecutó la sentencia y todos acá lo lloramos, pobre de mi, viuda antes de haberme casado. Por eso cada vez que me cruzo a una compañera en el camino la saludo e intento grabarme su cara, porque esa posiblemente sea la última vez que la vea y quiero recordarla. Y cada vez que vuelvo a casa con el peso de la carga balanceándose sobre mi cabeza apresuro el paso, intentando no desviarme ni un milímetro de mi ruta, porque un milímetro es mucho para una hormiga y perder el rumbo en semejante mundo puede tener consecuencias terribles para cualquiera, especialmente para alguien que si se siente tan diminuto como yo…

viernes, 28 de noviembre de 2008

Con una sonrisa atascada

Lleva guardada una sonrisa que no quiere salir, intenta que se vaya pero la muy hermosa (otra cosa no se puede decir de una sonrisa) se resiste y congestiona el tránsito de todas las que esperan su turno detrás. Hace poco más de una semana que está ahí y ya las comisuras de sus labios miran hacia abajo con vértigo, sabiendo que no van a poder resistir por mucho tiempo más la fuerza que las tira hacia el piso. 9.78m/s2 en el ecuador, 9.83m/s2 en los polos, ella mide 1.75mts, ¿hay que despreciar la resistencia del aire? nos queda... ¡no!, no quieren seguir sacando cuentas porque la física se hace en el cerebro, no en la boca, y a ellas la ciencia sólo las marea más, mejor será esperar que esa sonrisa abandone su refugio y las ayude a vencer la gravedad… ¿pero que pasa si se queda ahí, atascada y con las comisuras formando esa mueca? Podría comenzar a trabajar de payaso en un circo, pero de payaso triste, con las crucecitas en los ojos y las lágrimas pintadas en los cachetes. Aunque cuando las sonrisas se rehúsan a salir durante tanto tiempo se empiezan a embotellar en la garganta y ejercen presión, y a veces esa presión sube empujada por todas las sonrisas que están luchando por irse detrás de la rebelde sin conseguir nada, y las lágrimas que están allá arriba confunden la presión con angustia y atropelladas por esa batahola y por las sonrisas atascadas, se suicidan saltando por los ojos, así que seguramente no va a necesitar pintarse gotas saladas en la cara, ni tampoco las comisuras hacia abajo… no sabía que transformarse en un payaso triste fuera tan fácil.

La ventaja de trabajar en el circo es que allí han de tener muchas cosas raras y posiblemente entre ellas haya alguna sopapa para sonrisas que le pueda ayudar a aliviar de una vez por todas esta situación…

jueves, 20 de noviembre de 2008

Pornografía infantil NO


Él era un hombre de poco más de 40 años, casado y con dos hijos, un poco vago a veces y jubilado antes de tiempo por vaya uno a saber que afección, pero era un excelente vecino. Recuerdo que me gustaba ir a jugar a su casa, él siempre era muy gentil con los compañeros de colegio de sus hijos.
Otro de nuestros compañeros de la primaria tenía un hermano mayor, un chico piola, estudiante universitario, buen vecino, un pibe de barrio, un pibe hecho y derecho, serio, respetuoso, de esos pibes que las viejas adorarían tener como yerno. Y ese chico se recibió, y se casó y no se que fue de su vida, pero en su mundo tan perfecto seguramente en este momento debe estar ejerciendo su profesión, felizmente casado y con hijos.
Aquel otro hombre era empleado, treintañero, soltero, simpático, gentil, algo mujeriego, laburador, de esos hombres comunes y corrientes que se dan vuelta a mirar a una mina linda cuando pasa, pero sin decir nada porque puede ser baboso pero no zarpado, y eso lo hace distinto a esos degenerados babosos que gritan de todo.
Este otro era un chico muy dedicado a su laburo, empezó a trabajar desde pendejo, no salía, no fumaba, no tomaba, trabajaba de sol a sol y era un tipo respetuoso, sumamente sociable, amable y familiero como ninguno. Cuando sus hermanos se casaron él se quedó con su madre, cuidándola, hasta que cerca de los treinta se casó y tuvo un hijo.  
 Y aquel otro era un respetable hombre de familia, un tipo serio, decente, de esos que tienen un Apellido y no un apellido. Laburador como el solo, salía de su casa a la madrugada y volvía de trabajar a la noche. Dedicaba todo su tiempo libre para su familia, toda su vida era su familia, todo lo que hacía era junto a su familia. 
Ninguno de ellos es imaginario, todos ellos existen y comparten un rasgo en común: son abusadores. Nunca recibieron una denuncia por parte de sus víctimas o familiares de las víctimas, jamás cayeron presos por nada, jamás se corrió un rumor acerca de ellos. Sus víctimas, que en los casos que conozco iban desde los 4 hasta los 10 u 11 años, jamás lo hicieron público, jamás sus familiares se enteraron de lo sucedido, solo los amigos más allegados se enteraron cuando, ya siendo adultos, con mucha culpa lo contaron (como si la culpa pudiera haber sido de ellos). Todos son casos reales y ninguno podría suponer que esas "buenas" personas, esos "vecinos ejemplares", sean capaces de semejante barbaridad, sin embargo esos chicos que hoy rondan entre los 25 y 30 años no los pueden olvidar. 
La línea que separa a estos tipos de aquellos que buscan pornografía infantil en la red, si es que esa línea existe, es muy delgada (para mi, inexistente). Y si bien ya es tarde para denunciar a las personas que describí antes, no lo es para intentar frenar a otras y aunque mi aporte es ínfimo dada la irrelevancia de mi blog, espero poder ayudar a evitar que estas personas encuentren lo que buscan y ojalá que si lo encuentran les cueste caro. 
Palabras clave comúnmente utilizadas por los pederastas y pedófilos que son incluídas en el post para ensuciar sus búsquedas: "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy"

Éste es el link de los organizadores de la campaña.

Para realizar denuncias:
Policia Federal Argentina Cavia 3350, Piso 1º, Capital Federal, Telefono:4370-5899, e mail: analisis_criminal@policiafederal.gov.ar
Stop pedofilia
Protégeles
Pedofilia No
In hope (en inglés)

Páginas web sobre pedofilia:
ACPI (Asociación Contra la Pornografía Infantil) (Madrid)
Asociación Protégeles (Asociación sin ánimo de lucro financiada por la Comisión Europea dentro del Safer Internet Action Plan)
El Amor es más fuerte (Colombia)
Counter Pedophilia Investigative Unit

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cuando la locura sube por los tobillos

Combinaba los zapatos con el color de su cabello y la cartera con las medias, pero después quería revelarse contra esa especie de perfección imperfecta exigida por el invisible manual de protocolos sociales que ella no entendía, y para demostrarlo, aunque no hiciera falta, se ponía lo primero que encontraba con los colores más dispares para completar su vestimenta. Extraña forma de revelarse, extraña forma de mostrarse extraña, extraña forma de mostrar cuanto extraña, extraña forma de pedir ayuda, porque a fin de cuentas todo se reducía a pedir ayuda, parada en ese mar de soledad en el que ella era solo una pequeña e invisible isla, y por eso posiblemente quería ser vista, porque tenía la firme convicción de que a nadie le interesaba su vacío, y se empeñaba en llamar la atención con esa especie de perfecta imperfección: los chocantes colores, a veces estridentes, gritaban por ella y por lo general con los extraños funcionaba, pero no de la forma en que ella lo necesitaba: la miraban de una forma que consideraba extraña y se sentía incomoda, sentía el frío de esos ojos helados y el único abrigo posible era ese chaleco de fuerza que los demás le regalaban y que tarde o temprano terminaría usando si no frenaba esa locura que trepaba por sus tobillos, intentando ocupar el vacío que la llenaba. Y algunos días esa locura trepaba hasta su estomago y le hacía cosquillas cuando se cruzaba en la calle a algún extraño o ante algún recién conocido y entonces a veces la locura trepaba hasta el cuello y excitaba sus cuerdas vocales y empezaba a cantar “I’ve got you under my skin, I’ve got you deep in the heart of me”, y Ella Fitzgerald se retorcía en su tumba, pero ella se sentía Ella, y a veces Nina Simone también.
Y algunas veces la locura trepaba hasta su cabeza e ideas ajenas que había adoptado como propias la invadían y entonces se cuestionaba la autenticidad de su existencia, y ella creía que era auténtica porque se revelaba, a su manera, contra lo que denominaba “el sistema”, porque la estridencia visible, que a veces llamaba la atención, la hacía diferente, o eso creía ella. 
Y a veces hablaba y de su boca salían diez, cien, mil palabras que no expresaban lo que en realidad quería decir y entonces deseaba que la ciencia avanzase lo suficiente como para crear algún aparato que permitiese leer la mente cuando uno necesita ser leído y no sabe como escribirlo con palabras. Pero la ciencia no avanzaba y necesitaba expresarse con la futilidad de ese lenguaje que siempre dejaba sus mensajes a medias, aunque la culpa no era de la herramienta sino de quienes la usan, porque la palabra amor expresa amor, pero el significado varía entre intérprete e intérprete y ahí surgía la dificultad para ella. 
Y era difícil entender o hacerse entender conociendo la subjetividad de las palabras y eso era algo que otros parecían no comprender, porque la gente normal sabe que la palabra amor supone amor, pero para ella, a quien la locura a veces le subía por los tobillos hasta rebasarle por los ojos, amor significaba muchas cosas distintas para diferentes personas y dudaba de que su amor fuese igual al de la persona con la que hablaba de amor y entonces empezaba a dudar de si misma y de los demás. Y cuando la locura descendía se permitía amar igual que el resto (o eso parecía) pero, cuando la locura subía de nuevo sin pedir permiso, acostumbrada ya a visitarla y sintiéndose como en casa, comenzaba a dudar nuevamente y se preguntaba que sentido tenía todo eso.
Y después, cuando la locura comenzaba a descender nuevamente y pasaba por su garganta, ella cantaba “I sit and I stare, I know that I'll soon go mad, In my solitude”, pero ya no era Ella sino una más: el pasado de alguien a quien en algún presente dijo amar, pero no de esa manera simple porque ella nunca entendería lo que el amor normal podría significar…